El nacionalismo como vía (Parte 2)

Desde mi ventana, veo colosal una bandera mexicana, veo también un edificio en construcción, esta en construcción, como mi país. Tijuana es una ciudad pujante, así como mi nación toda.

He tenido que escribir una segunda parte del texto ya que a veces decir la verdad es la excepción, y cuando uno la dice se generan conflictos. Así que, para empezar debo preguntar, si no existieran los patriotas, ¿quiénes exaltarían las virtudes de una sociedad?, ¿quiénes mostrarían el camino?, ¿quiénes hubieran regalado la libertad a los que estas tierras habitan?

¿Es usted feliz organizando su tiempo libre para convivir con la familia y disfruta de las bondades de la sociedad moderna?, debe saber entonces que eso se lo debe a personas que en algún momento dado pensaron distinto y avizoraron un futuro mejor. Le dijeron basta a mundos de opresión, oscurantismo y colonialismo, para liderar proyectos de sociedad con mejores condiciones para todos.

No conozco, desgraciadamente, a nadie que este más enamorado de México que éste que les escribe; y es que México tiene todo, cuenta, por ejemplo, con una posición geográfica que es motivo de envidia por las demás potencias, no es un secreto que desde mediados del siglo XIX Estados Unidos ha pretendido anexarse Baja California en distintas épocas, bajo distintas circunstancias, tan es así que el mismísimo Lázaro Cárdenas tuvo que defender la península por encargo del presidente Manuel Ávila Camacho durante la Segunda Guerra Mundial. Pero se les olvida que este México es indivisible, aunque si es expandible.

Ya quisieran otros países ser el nodo principal del mundo, como lo es México por su ubicación geoestratégica;  en un mundo de relaciones comerciales, nosotros somos la conexión del norte con el sur, del oriente con el occidente. Pero da la casualidad de que no nos dejan explotar nuestro potencial, nos presionan y amenazan con invasión cada vez que pretendemos crecer. Por ejemplo, en 1909, el Presidente de la República, General Porfirio Díaz, se negó a dar concesiones a Estados Unidos y mágicamente fue derrocado en 1911 –entre esas concesiones estaba el construir una base militar en Baja California.

Son los estadounidenses los que no nos habían permitido hacer el canal seco de Tehuantepec, por afectar esto a una de sus fuentes de ingresos: el Canal de Panamá. Sepan que esto está cerca de cambiar gracias a la nueva Ley de Zonas Económicas Especiales firmada por el ciudadano presidente Enrique Peña Nieto, ley que permitirá concretar uno de los proyectos más ambiciosos de la nación, un proyecto con el que ha soñado cualquier hombre de Estado nacido en estas tierras.

Eso es, señores, el nacionalismo que busco para México, ese que antepone el interés de la nación por sobre el de particulares potentados, sobre el de entidades trasnacionales y sobre el interés de quien se ostente como potencia hegemónica. Y esto, de hecho, no es nada del otro mundo, es algo que ya se está haciendo en Ecuador –creo que es el ejemplo más responsable, hasta ahora. El gobierno del presidente Rafael Correa ha logrado que en el país andino se reduzcan los niveles de analfabetismo, así como la pobreza y las desigualdades; ha permitido un crecimiento económico sostenido; ha logrado el reposicionamiento de su país en el escenario no solo de Latinoamérica, sino del mundo y ha sancionado el actuar de la compañía petrolera Chevron ya que ésta ha contaminado el suelo de la amazonía ecuatoriana; estos son ejemplos de medidas de acción de corte nacionalista.

En México, nacionalistas fueron Agustín de Iturbide y Benito Juárez, Porfirio Díaz y Lázaro Cárdenas, y aunque hicieron mucho, no pudieron hacer más debido a las presiones de otros países. Por ello debemos cerrar filas en un mundo donde todo se mueve con asombrosa rapidez. Cerrar filas ante los retos comunes de nosotros los mexicanos. Cerrar filas en apoyo de quienes buscan levantar en alto la bandera nacional; porque con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Porque lo que nos mueve es el engrandecimiento del país, nos mueve la defensa de lo que representamos para el mundo: un lugar donde desde que naces gozas de libertad individual y de igualdad ante la ley –los dos pilares de nuestra constitución. Nos mueven los desposeídos y marginados; nos mueven no solo las futuras generaciones, sino también ésta, que vive y siente en el ahora. Viva México por sobre todo.

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