El Tercer México

¿Qué proponemos?, nacionalismo y progreso; ¿cómo?, con las ideas claras y las manos prestas para la acción; ¿cuándo?, desde ayer mismo; ¿dónde?, desde donde se esté, desde cualquier posición; ¿por qué?, porque la patria lo necesita, así como lo necesitó en el tiempo de Hidalgo, en el tiempo de Morelos, en el de Iturbide, el de Juárez, el de Zapata y el de Cárdenas; ¿para qué?, para que México alcance niveles de bienestar que jamás ha tenido, y, sobre todo, para eliminar de una buena vez el sentimiento derrotista. Tenemos un problema cuando un mexicano no está orgulloso de su nación.

México en la actualidad se encuentra sumergido en dos visiones, dos paradigmas, dos posiciones que, aun cuando una de ellas dice abogar por los intereses del pueblo, determinan y condicionan para mal la vida de 120 millones de personas que viven dentro del territorio nacional y aún de 20 millones que viven fuera de este gran país –recordar que la seguridad de los desprotegidos es tan necesaria como la seguridad de las inversiones del capital privado que está creando empleos.

La primera de estas versiones que se cuentan a los ciudadanos es la del oficialismo, la propaganda del gobierno en turno, es una visión totalmente condicionada por Estados Unidos y por los compromisos internacionales que se firman bajo presión. Se puede identificar que en esa visión de país, y de hecho, en esa forma de administrar al país, no existe posibilidad alguna de sobresalir en el concierto de naciones –ni en PIB, ni en IDH–, es un estadío en el que la nación es sólo una fachada y donde lo más importante del país, que es la gente, pasa a un nivel secundario; puede decirse todo lo contrario –y de hecho se hace exitosamente– pero en el fondo se mantienen los graves problemas sociales, políticos, económicos y ambientales que sufre nuestra amada nación.

Pero los hechos hablan por sí solos, condicionados por los Estados Unidos, los mexicanos son tratados como personas de segunda clase; por ejemplo, existe un acceso limitado a la educación, pero una vía libre y ancha donde se promueven la vileza, la criminalidad y el vicio, teniendo como resultado que compañías estadounidenses vengan a territorio nacional a instalar sus fábricas y explotar la mano de obra barata.

La otra de las visiones es aún peor, es la siniestra, y es promovida por una parte del espectro de la izquierda política, que amparándose en una llamada “oposición”, usan los más altos estrados y foros nacionales para la demagogia, el engaño y las promesas imposibles de cumplir. Hay una frase de Benito Juárez excelente para emplear en este caso: “malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”.

Y es con ese juego con el que se pretende engañar al mexicano, se le dice que vive en una democracia vibrante por las múltiples agrupaciones políticas, que al día de hoy en 2016 suman diez a nivel nacional, pero en realidad, aunque no vivamos en un bipartidismo, sí que vivimos con sólo dos visiones del mundo y los electores no tienen opción ni se ven representados por esos dos paradigmas, por ello el ausentismo en los comicios.

PERO HAY UNA ALTERNATIVA, tenemos que construir el Tercer México, para ello contamos con lo que podemos llamar la generación del 2012, esa que no estuvo de acuerdo, que salió a marchar contra el favoritismo de los medios de comunicación hacia un candidato; la generación del 2012 es el final de un ciclo y al mismo tiempo el comienzo de otro, con ellos y con los nacionalistas, con los defensores de la patria, con los cerebros que han optado por la fuga a falta de oportunidades, con los campesinos olvidados, con los estudiantes y los trabajadores, con todos, será posible la transformación de México en la primera potencia mundial, porque nuestro eterno destino por el dedo de Dios se escribió, así será.

Esta tercera visión es ganadora, es anticorrupción, es regeneradora; es inflexible, intolerante e intransigente, porque algo valioso se defiende a toda costa, y si un proyecto de nación involucra el bienestar de más y más personas, entonces adquiere una relevancia total y su defensa es obligada.

Esta tercera visión sí gana medallas de oro, esta tercera visión baja los salarios a los políticos, esta tercera visón engrosa las filas del ejército y lo prepara con tecnología de punta para no aceptar intervenciones extranjeras de ningún tipo; porque es bien sabido que a Estados Unidos le conviene el empobrecimiento de nuestra gente, pero a nosotros, que somos la gran familia mexicana, lo que nos conviene es el bienestar y la paz.

¿Te unirías a ese Tercer México?

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One thought on “El Tercer México

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