Los políticos aman a los activistas

Hay una lucha desigual en sobremanera, y esta es la de los activistas sociales contra la política, o los políticos, o el gobierno en turno, o el Estado mismo. Es David contra Goliat, pero en esta historia no gana David.

Un activista social puede tener las mejores intenciones, pero no tendrá el éxito, y esto es cosa que no me da gusto, pero así es. Uno sólo no puede. Además, de entre todos los activistas apenas hay unos cuantos líderes. Lo he visto. Y cuando tienen tablas de líder, pues resulta que no son activistas, sino políticos.

Vayamos al ejemplo del movimiento que defendió el agua y protestó por el aumento a la tarifa del servicio en enero de 2017 en la capital de B.C.; ¿fue un activista el que inspiró y mantuvo la lucha en la línea correcta?, ¡No! Fue Rigoberto Campos, líder de los ejidatarios de Mexicali, miembro de la Confederación Nacional Campesina (CNC), organización adherida al PRI, y cuya lucha tuvo la resonancia necesaria porque el PRI es la oposición en Baja California, que es gobernada por el PAN. Punto. Y, ¿cómo se iba dejar pasar la oportunidad de asestarle un golpe al gobierno de Kiko Vega desde lo “ciudadano”?

Los ciudadanos y los activistas sociales tienen todas las de perder, por eso yo los invito a volverse POLÍTICOS, ¡los quiero ver ocupando esos puestos que están mal administrados!, ¡los quiero ver haciendo todo eso que ustedes y yo sabemos que debe ser hecho! ¿Para qué hacer activismo, para revertir tal o cual cosa?, puta madre, ¿qué no es mejor ostentar los puestos públicos para desde ahí hacer las cosas como se debe para no tener que REVERTIR cosas DESPUÉS? Y, ¿por qué quiero que los activistas se vuelvan políticos?, ¡porque tienen excelentes ideas!

Imaginemos que se hace activismo para que no se apruebe una ley: el activista protesta, de todos modos se aprueba la ley, y el activista sigue protestando por 10 años para revertir esa ley. Y dirán los ciudadanos “qué lucha tan digna”, mientras los políticos dicen “pobres pendejos”. Estamos jodidos si pensamos que eso funciona. Valen más 3 meses de campaña electoral que 10 años de lucha estéril, donde se consumen recursos, tiempo, salud, y pedazos de vida.

Cuando se hace activismo, es como si ya se hubiera introducido en la cosmovisión del pueblo que los políticos “son los malos” y que los activistas “son los buenos”, y que los activistas están ahí para ayudar a revertir “los males” que los políticos causan porque están pendejos de su cabecita. No mamen. Si pendejos no son, son ladrones y traidores –muchos de ellos–, pero pendejos no.

Yo quiero que los activistas se ensucien y se enloden en la política, y también quiero que los que son políticos se dejen de vender como activistas sociales, “ciudadanos”, o independientes; hombre, quiero muchas cosas, pero por lo pronto eso.

Ya hemos interiorizado bastante la idea de que los activistas logran cosas, ¿pero cuáles son sus logros?, ¿hacer que el gobierno cambie cosas?, el gobierno cambia cosas cuando quiere, no cuando los activistas quieren, ni por presión del activismo, A MENOS QUE ÉSTE SEA MASIVO Y QUE POR ENDE PRESENTE TINTES DE REVUELTA, lo que distanciaría al activista del rebelde –o sea, el que se encuentra en Rebelión (20.000 personas apostadas en el centro de gobierno de Mexicali en enero de 2017 es un buen ejemplo).

Y cuando cambian cosas que parecen impulsadas por el activismo, en realidad son cuestiones que por azares del destino se ajustan a agendas superiores. Por ejemplo, el desafuero, ese que pretenden adjudicarse como logro asociaciones civiles, sin darse cuenta de que está en sintonía con la agenda mundial de adelgazar a los gobiernos, lo que resulta benéfico para empresas que violan derechos de trabajadores, por ejemplo. Por ello es que ESPECIFICAMENTE ESA petición sí es respondida de manera positiva, porque de cualquier manera se tenía que aprobar, y qué mejor que con el respaldo de los mismos ciudadanos.

Los políticos tienen los recursos económicos, los medios de comunicación, el poder, las policías, la inteligencia gubernamental; el activista tiene algo de disposición, algo de voluntad, algo de tiempo, y nada más. Por eso yo quiero QUE LOS CIUDADANOS INUNDEN LOS PARTIDOS POLÍTICOS, que los activistas sean los que se postulan como candidatos; quiero que los activistas apartidistas tomen partido, ES DE ESA MANERA COMO SE VA A LIMPIAR EL NOMBRE DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y SE PROFUNDIZARÁ LA DEMOCRACIA.

Los políticos aman a los activistas porque su lucha es suave, no puede ser de otra forma; los políticos aman a los activistas porque cuando lideran marchas lo hacen con destino a cualquier punto menos a los centros de gobierno –caso de Ensenada–, que es donde podrían perder su invisibilidad los ciudadanos y sus plegarias; los políticos aman a los activistas que han leído tres libros en su vida y no están preparados; los políticos aman a los activistas que son fácilmente convencidos, LOS POLÍTICOS AMAN A LOS ACTIVISTAS QUE QUIEREN HUESO, ¡los políticos aman que personas con potencial se queden en el activismo, o sea, fuera de la política y las decisiones de gobierno! Cuando el activismo es sinónimo de todos estos males, entonces hemos creado el “mal del activismo” para salir del “mal de la política”, lo que no nos hace muy inteligentes como especie. ¿Es que ahora tendremos que crear otra cosa que regule a los activistas, y por ello nos sentiremos orgullosos? LO QUE DEBEMOS HACER ES REFUNDAR EL OFICIO DE LA POLÍTICA COMO INSTITUCIÓN HUMANA Y RECUPERAR EL VALOR DE LA DEMOCRACIA COMO PRECIADO REGALO DE GRECIA AL MUNDO –back to basics.

Hay quienes quieren desbaratar al Estado, jamás podré estar de acuerdo con eso, pero tienen un buen argumento, y es el de que el sistema político en México está podrido, por ello los ciudadanos deben INUNDAR los partidos políticos para desplazar a las manzanas podridas; sólo así podremos contraargumentar que el Estado es fuente de cohesión social y dador de sentido comunitario. Y yo no soy de los que cree en un mundo perfecto, no soy soñador ni vivo de ilusiones, me gustan los hechos, las metas y los objetivos; que no se crea que busco un mundo ideal, pero que se reconozca que busco QUE SE DEN TODOS LOS PASOS QUE SE PUEDEN DAR MIENTRAS SEA EN LA DIRECCIÓN CORRECTA.

Nota: debo hacer la aclaración de que en la nota todo el tiempo me he referido al activismo presuntamente ciudadano, al cual se le atribuyen cualidades como legitimidad y espontaneidad. NO me he referido al activismo que se hace desde los partidos políticos, el cual hay que identificar más con el proselitismo y la campaña. He puesto esta acotación hasta el final para saber quién lee hasta el final y quién no. Siauebo.

Claro que he usado groserías, y ha sido para hacer las cosas más comprensibles, además la Biblia dice que los nacidos en Culiacán podemos hacerlo y que se escucha muy bonito.

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